Bobby Jones

Robert Tyre “Bobby” Jones (1902-1971) was one of the greatest golfers of all time.  During the 1920’s, Jones won 13 major championships  including golf’s coveted “Grand Slam.”  Jones was also an attorney (which still gives me some faint hope that I con combine my day job with my favorite sport). 

During the crucial opening round of the 1925 U.S. Open, Jones was addressing his ball, getting ready to hit.  Suddenly, he stepped back and called a penalty/stroke on himself because he had seen his ball move.  In golf, if you address the ball and it moves, it counts as a stroke.  No one but Jones had seen the ball move, but he still insisted on taking the added stroke.  Jones went on to lose the tournament — by one stroke.  When he was praised for his honesty, Jones responded testily “you might as well praise someone for not robbing a bank.” 

Integrity has its own rewards which can be quite personal (since our reputations live long beyond our days).  I find vignettes like this inspiring since they demonstrate the character that we can all aspire to.   And achieve.

One thought on “Bobby Jones

  1. Antonio Gutiérrez

    Ya casi no se habla de la Palabra de Honor. Si gustas saber que significa tener: Palabra de honor, lee la siguiente anécdota:

    ESTE TEXTO FUE TOMADO DEL LIBRO ¨LA OTRA HISTORIA DE MÉXICO” DE ARMANDO FUENTES AGUIRRE ¨CATÓN¨,

    Los hijos del HEROICO COLEGIO MILITAR han hecho siempre honor a su plantel.
    ….Quedó prisionero de los Juaristas el General Don Severo del Castillo, Jefe del Estado Mayor de Maximiliano.
    Fue condenado a muerte y su custodia se encomendó al joven Coronel Carlos Fuero.
    La víspera de la ejecución dormía el Coronel Fuero cuando su
    asistente lo despertó. El General Del Castillo, le dijo, deseaba hablar con él. Se vistió deprisa Fuero y acudió de inmediato a la celda del condenado a muerte. No olvidaba que don Severo había sido amigo de su Padre.

    — Carlos — le dijo el General Don Severo, – perdona que te haya hecho despertar. Como tú sabes me quedan unas cuantas horas de vida y
    necesito que me hagas un favor…Quiero confesarme y hacer mi testamento. Por favor manda llamar al padre y al licenciado
    José María Vázquez.-

    — Mi General– respondió el coronel Fuero, –no creo que sea necesario que vengan esos señores.–

    — ¿Cómo? — se irritó el General Don Severo Del Castillo. — Te estoy diciendo que deseo arreglar las cosas de mi alma y de mi familia, ¿y me dices que no es necesario que vengan el sacerdote y el notario? —

    — En efecto, mi General – repitió el Coronel Republicano. – No hay necesidad de mandarlos llamar. Usted irá personalmente a arreglar sus asuntos y yo me quedaré en su lugar hasta que usted regrese. —

    Don Severo se quedó estupefacto. La muestra de confianza que le daba el joven Coronel era extraordinaria.

    — Pero, Carlos — le respondió emocionado. — ¿Qué garantía tienes de que yo regresaré para enfrentarme al pelotón de fusilamiento?? —

    — Su PALABRA DE HONOR, mi General — contestó Carlos Fuero.

    — Ya la tienes — dijo don Severo abrazando al joven Coronel.

    Salieron los dos y dijo Fuero al encargado de la guardia:

    — El señor General Severo Del Castillo va a su casa a arreglar unos asuntos. Yo quedaré en su lugar como prisionero. Cuando él regrese me manda usted despertar. —

    A la mañana siguiente, cuando llegó al cuartel el superior de Carlos Fuero, General Sóstenes Rocha, el encargado de la guardia le informó lo
    sucedido. Corriendo fue Rocha a la celda en donde estaba Fuero y lo encontró durmiendo tranquilamente. Lo despertó moviéndolo.

    — ¿Qué hiciste Carlos?, ¿Por qué dejaste ir al General Severo del Castillo??? —

    — Ya volverá — le contestó Carlos Fuero. — Si no, entonces me fusilas a mí y asunto arreglado. —

    En ese preciso momento se escucharon pasos en la acera.

    — ¿Quién vive?! — gritó el centinela.

    — ¡México! — respondió la vibrante voz del General Severo Del Castillo. –Y un prisionero de guerra. –

    Cumpliendo su PALABRA DE HONOR volvía Don Severo para ser fusilado.

    El final de esta historia es muy feliz. El General Don Severo Del Castillo no fue fusilado. El General Sóstenes Rocha le contó a don Mariano Escobedo lo que había pasado y éste a don Benito Juárez. El Benemérito, conmovido por la magnanimidad de los dos militares, indultó al General y ordenó la suspensión de cualquier procedimiento contra Carlos Fuero. Ambos eran hijos del COLEGIO MILITAR; ambos hicieron honor a la Gloriosa Institución.

    ENTONCES SE FORMABAN “HOMBRES DE HONOR”……!

    ESOS, ERAN HOMBRES.

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